Consumo responsable

El Consumo Responsable  es aquel acto de consumo realizado con conciencia e información suficiente sobre las condiciones laborales, ecológicas y sociales en las que han sido elaborados los productos y servicios que adquirimos.

Como consumidores y consumidoras tenemos el derecho a adquirir productos que no perjudiquen al medio ambiente y que no conlleven condiciones laborales o comerciales injustas e indignas. Debemos exigir información y transparencia en todo lo que concierne a nuestras compras. Se trata de reivindicar un derecho conocido: el derecho a estar informados. Como consumidores críticos y responsables tanto si se trata de particulares como si representamos a empresas o a la administración pública, debemos reivindicar productos y servicios elaborados sobre una gestión empresarial ética. De este modo, contribuiremos eficazmente, también como consumidores, a defender los derechos civiles, políticos, sociales y económicos de los trabajadores y favorecemos una producción más ecológica y sostenible.

Así que deberíamos preguntarnos: ¿De verdad necesito este producto? ¿Quién ha producido estos productos?, ¿En qué lugares y circunstancias se han producido?, ¿La producción ha sido respetuosa con el medio ambiente?, ¿Y con la salud de los productores?, ¿Se han respetado los derechos sindicales?, ¿Estamos seguros de que no hay explotación infantil en la producción?, ¿Ha habido discriminación de trabajadores por razones étnicas o culturales?, ¿Ha habido discriminación hacia la mujer?, ¿Los trabajadores y trabajadoras han recibido un salario digno?, ¿Sabemos cuántos intermediarios hay?, ¿Este producto es seguro para el consumidor? ¿Está sobre-envasado o lleva el mínimo envase necesario?, ¿Conocemos los costes reales de producción?, ¿Sabemos cómo se reparten los beneficios empresariales?, ¿Qué cualidades tiene el producto?, ¿Su calidad ética?

Afortunadamente cada vez existen mayores opciones de consumo de productos y servicios de gran valor ecológico y social. La Economía Solidaria y Alternativa, en todas sus manifestaciones, ofrece grandes garantías para los consumidores responsables a través de: el comercio justo, las finanzas solidarias, la banca ética, la agricultura ecológica, las empresas de recuperación y reciclaje, proyectos de producción asociada, empresas para la reinserción laboral de personas en riesgo de exclusión o sistemas de trueques solidarios. También las energías sostenibles, la bioconstrucción y el consumo de todo tipo de productos y servicios que garanticen un verdadero valor añadido de tipo social o medio ambiental y que además incorporen medidas de compensación para equilibrar el impacto ecológico o social de su actividad pueden considerarse productos y servicios responsables.

De nuestra responsabilidad y nuestro poder como consumidores se derivan unas obligaciones que podrían resumirse en:

  • Ser críticos con nuestro consumo y nuestra forma de vida, aplicando valores éticos.
  • Exigir información e informarnos acerca de las condiciones sociales y medioambientales en las que un producto o un servicio ha sido elaborado, como ha llegado hasta nosotros y cuales son sus consecuencias.
  • Reducir nuestro consumo, como opción ética y ecológica, optando por un modelo de bienestar y felicidad no basado en la posesión de bienes materiales, lo cual repercute tanto medioambiental como socialmente.
  • Practicar un consumo respetuoso con la naturaleza, reduciendo, reutilizando y, por último, reciclando y consumiendo productos ecológicos y artesanos.
  • Practicar un consumo solidario y socialmente justo, respetuoso también con las personas y las culturas, en el que por supuesto no existan la discriminación ni la explotación.
  • Por lo tanto, hay que tener muy presente el gran impacto social y ambiental, positivo o negativo, que reforzamos con cada una de nuestras compras día a día.

Algunos consejos para consumir responsablemente:

  • Elige, si es posible, un suministrador de energía sostenible.
  • Exige información y transparencia en todo lo que concierne al acto de la compra
  • Adquiere productos que no perjudiquen al medio ambiente, tu salud, ni la de los productores.
  • Consume alimentos de producción ecológica
  • Huye de la publicidad engañosa.
  • Cuestiona el mundo de las marcas y de las grandes promesas
  • Controla tu nivel de consumo: el aumento de productos y envases desechables provoca gran cantidad de basura difícil de asimilar para el planeta. Renuncia al plástico. La sociedad de consumo nos impulsa a adquirir más productos de los que en realidad necesitamos.
  • Como ahorradores tenemos derecho a saber de qué manera se utiliza muestro dinero, qué proyectos e ideas se están financiando con él. Apoya y emplea herramientas de Economía Solidaria y Alternativa.
  • Consume productos de Comercio Justo: estos productos respetan los derechos humanos, el medio ambiente y fomentan relaciones comerciales y de cooperación que sean justas y sostenibles.
  • Usa transporte público, ahorra energía y agua en lo posible, recicla, recupera y reutiliza.
  • Renuncia a la cultura de la comida rápida, acepta las virtudes de la dieta mediterránea y de los alimentos ecológicos.
  • En definitiva, consume con la cabeza, hazte crítico frente a tu consumo, consume menos y mejor, ayúdanos a construir un mundo posible.
Para más información contacta con responsabiliza-t@solidaridadandalucia.org

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